¿Qué daño pueden hacer las palomas a los edificios?

Hoy se celebra el Día Internacional de los Monumentos y Sitios en todo el mundo con diferentes tipos de actividades como son, entre otras, visitas a monumentos y sitios patrimoniales, conferencias, mesas redondas y notas periodísticas. Nosotros, como no podía ser de otra forma, nos centramos en las plagas… ¿Y cuál es la plaga que más afecta a los monumentos? La paloma.

Las palomas afectan negativamente de muchas formas a los monumentos. La acción mecánica provocada por las uñas y el pico de las palomas se puede considerar “agresiva” sobre los materiales constructivos, como los aplanados y las piedras. Pero el gran enemigo de la “piedra histórica” es el excremento, que al mezclarse con la lluvia, el aire y diversos contaminantes ambientales, comienza a deteriorar los materiales de construcción. Esta mezcla favorece el crecimiento de microflora que producirá ácidos y otros metabólicos que deteriorarán los materiales.
Como consecuencia de esta actividad metabólica, empieza a haber efectos indeseables desde el punto de vista estético, como el que los aplanados se desprendan y los materiales pétreos se carcoman, ocasionando una desintegración progresiva de los materiales. Esto, con el tiempo afecta la integridad del monumento, además de ensuciar las fachadas, pues anula cualquier tipo de limpieza que se realice sobre los monumentos, dificultando su adecuada conservación. Existe una relación muy estrecha entre las palomas y los elementos arquitectónicos de las fachadas: basas, capiteles, arquitrabes, frisos, cornisas, nichos, esculturas, rosetones, entre otros ornamentos que ofrecen abrigo a las palomas para anidar, dormir y defecar. Sus nidos, elaborados con excrementos y plumas, son nocivos para el monumento a todos los niveles.

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